La reanimación cardiopulmonar (RCP) es una técnica de primeros auxilios que puede salvar la vida de una persona que sufre un paro cardíaco, es decir, cuando el corazón deja de latir de forma efectiva. En esos momentos, el cerebro y otros órganos dejan de recibir oxígeno, y el daño puede ser irreversible en pocos minutos. Saber realizar la RCP correctamente puede duplicar o incluso triplicar las probabilidades de supervivencia. En esta guía aprenderás los pasos básicos de la RCP en adultos.
¿Cuándo se debe aplicar la RCP?
La RCP se aplica cuando una persona está inconsciente y no respira, o no respira con normalidad. Antes de iniciar, es importante confirmar la situación:
- Comprueba la respuesta: sacude suavemente los hombros de la persona y pregúntale en voz alta si se encuentra bien.
- Verifica la respiración: observa durante no más de diez segundos si el pecho sube y baja. Los jadeos aislados o la respiración ruidosa e irregular no se consideran respiración normal.
- Si no responde y no respira con normalidad, es probable que esté en paro cardíaco y debes actuar de inmediato.
Ante la duda, es mejor iniciar la RCP. Una persona en paro cardíaco no mejorará si no se actúa, y las compresiones correctas mantienen la sangre circulando hasta que llegue la ayuda profesional.
Antes de comenzar: pide ayuda
La RCP funciona mejor cuando forma parte de una cadena de acciones coordinadas. Por eso, antes de iniciar las compresiones:
- Llama de inmediato a la línea de emergencias o pide a otra persona que lo haga mientras tú comienzas.
- Solicita un desfibrilador externo automático (DEA) si hay uno disponible en el lugar.
- Coloca a la persona boca arriba sobre una superficie firme y plana.
RCP paso a paso en adultos
Una vez confirmado el paro y solicitada la ayuda, sigue estos pasos:
- Ubica el punto de compresión: coloca el talón de una mano en el centro del pecho, sobre la mitad inferior del esternón.
- Coloca la otra mano encima y entrelaza los dedos, manteniéndolos levantados para no presionar las costillas.
- Posiciona tu cuerpo: mantén los brazos rectos y los hombros directamente sobre tus manos, usando el peso de tu cuerpo.
- Realiza las compresiones: comprime el pecho con fuerza, hundiéndolo entre 5 y 6 centímetros, y permite que vuelva a subir por completo entre cada compresión.
- Mantén el ritmo: realiza entre 100 y 120 compresiones por minuto. Un truco es seguir el ritmo de una canción con ese tempo.
- No te detengas: continúa las compresiones de forma constante hasta que la persona reaccione, llegue el personal de emergencias o un DEA esté listo para usarse.
¿Y las respiraciones de rescate?
Si no has recibido entrenamiento o no te sientes seguro, puedes realizar la RCP solo con las manos, es decir, únicamente compresiones continuas. Esta técnica es muy eficaz y es preferible a no hacer nada.
Si tienes formación y te sientes cómodo, puedes combinar compresiones con respiraciones de rescate en una proporción de 30 compresiones por cada 2 respiraciones. Para dar respiraciones, inclina suavemente la cabeza hacia atrás, levanta el mentón, tapa la nariz y sopla en la boca hasta ver que el pecho se eleva.
Uso del desfibrilador externo automático (DEA)
El DEA es un dispositivo que analiza el ritmo del corazón y, si es necesario, administra una descarga eléctrica. Es seguro y fácil de usar:
- Enciéndelo y sigue las instrucciones de voz que indica el aparato.
- Coloca los parches adhesivos sobre el pecho desnudo, según las imágenes que muestran.
- No toques a la persona mientras el equipo analiza el ritmo.
- Si el aparato indica administrar una descarga, asegúrate de que nadie toque a la persona y presiona el botón.
- Retoma las compresiones inmediatamente después, siguiendo las indicaciones del DEA.
Errores comunes que debes evitar
- Comprimir con poca profundidad o demasiado lento.
- No permitir que el pecho vuelva a su posición entre compresiones.
- Interrumpir las compresiones por mucho tiempo.
- Retrasar la llamada a la línea de emergencias.
Conclusión
La RCP es una habilidad que cualquier persona puede aprender y que puede salvar vidas en los momentos más críticos. Recuerda: confirma el paro, llama a la línea de emergencias y comienza las compresiones sin demora. Tu intervención rápida mantiene viva la esperanza hasta que llegue la ayuda profesional. Considera tomar un curso certificado de primeros auxilios para practicar la técnica con confianza.
Aviso importante: la información de este artículo es de carácter orientativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud. Ante cualquier emergencia médica, llama de inmediato a la línea de emergencias disponible las 24 horas, los 7 días de la semana.
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